Agua Clara: Torbellino de situaciones disparatadas

La comedia del autor mexicano Thomas Urtusástegui, bajo la dirección de Juan Carlos Moreno se despide este fin de semana.

Una joven pareja, Gerardo y Victoria, a minutos de recibir la visita de una tía muy especial y millonaria cuya herencia está en disputa, vive el drama de que se corta el agua en el departamento. Se desarrollan un sinfín de inconvenientes en los cuales incluso se ven involucrados vecinos que van apareciendo con el objetivo de ayudar, y sin embargo generan más problemas.

Lo primero que notamos en el escenario es una interesante propuesta de escenografía que nos introduce a lo que aparenta ser una habitación, donde más adelante se desarrollaría la historia, con elementos de diseño llamativos que justificaban su presencia conforme la obra avanzaba.

Hablando brevemente sobre las actuaciones primeramente queremos destacar el trabajo de Juan Carlos Moreno pero enfocados en su interpretación, en la cual nos presenta un personaje muy interesante de adulto mayor animado y con narcolepsia o simple facilidad de sueño, junto a Amada Gómez, como la típica señora paraguaya entrada en años que está atenta a cada movimiento de su marido, hasta el de sus intestinos. La aparición de ambos actores de oficio en escena marcan un antes y después en el tono de la obra y a nuestro parecer son quienes dirigen la comedia de la manera más orgánica.

Amparo Velázquez y Bruno Sosa abren la obra presentándose como una joven pareja de casados, Amparo en un tono más caricaturesco al interpretar a una mujer de alta sociedad alarmada por el desinterés de su marido, por la visita que recibirán y el revuelo que el personaje de éste causa en el baño de ambos. Al inicio costó arrancar con el humor por la  sensación de exageración y muletillas, pero al avanzar la obra se los siente a ambos un poco más sueltos. Bruno sin dudas destaca por sobre todo por sus contra escenas llenas de reacciones cómicas logrando robar el protagonismo en momentos donde no es el principal.

Kassandra frutos, resultó una interesante sorpresa, ya que a pesar de interpretar lo que se consideraría un papel pequeño, sabe destacar principalmente con sus expresiones y reacciones sincronizadas, jugando a ser una adolescente, además de la muy buena química que se da con Rossana Bellassai, quien brinda su característico histrionismo a este personaje de la madre new age explosiva, que en determinado momento explota con el triángulo de tensión que se forma con el personaje de Dani Willigs, a quien vimos fuera de su personaje de eterno príncipe, para convertirse en el nieto favorito y perfecto de los abuelos pero que libera un alter ego militante y “patotero” que lo mantiene a uno expectante de dónde terminará lo que están mostrando.

La obra en sí presenta situaciones disparatadas, que por momentos logran justificarse del todo o no se sienten cohesivas en el desarrollo de la misma, generando confusiòn pero a su vez risas en los espectadores. Urtusástegui con esta obra habla de hacer ingresar a las personas a la intimidad, este caso representada en el dormitorio y los estragos que incluir a extraños mediante una sobre exposición (ya sea en redes o sociales o nuestra manera de ser) puede causar en nuestras vidas personales.

La obra presenta dos últimas funciones este sábado a las 21 hs y domingo a las 20 hs, en el Teatro Latino con entradas en venta en la RED UTS.

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