Este Cuento es Otro Cuento: Música, color y energía juvenil

Tras Lía en el Bosque, la figura Lía Love protagoniza un nuevo espectáculo en el Teatro Latino durante todo el mes de febrero.

Analía es una chica soñadora. Un día, sin saber exactamente cómo, termina metida dentro de un cuento muy particular en donde todos la llaman “princesa”, sin sentirse realmente como una. Descubrirá que en este cuento todos los sueños están para cumplirse, pero también hay un villano que intentará frustrar a todos los que se animan a crecer y a soñar.

Hace ya unos cuantos años se ha ido estableciendo, gracias a las novelas y series internacionales de las plataformas de TV, un estilo particular de show juvenil a medio camino entre el musical propiamente dicho y el concierto, acuñando una especie de subgénero de características propias y donde todo el espectáculo se construye alrededor de una figura.

En Este cuento es otro cuento, bajo la dirección de Juan Antonio Lezcano, la trama es una excusa que enlaza los diferentes elementos que presenta el show -bastante inspirados en mayor o menor medida por íconos del subgénero como Violetta, Floricienta, etc.-, donde lidera el carisma de la protagonista Lia, las canciones, las vibrantes coreografías y una llamativa puesta en escena. 

Respecto al libreto, la trama es simple y se vale de ciertos clichés que llegan a perdonarse al buscar hacerlo más reconocible para la audiencia infantil, pero aún así se siente la ausencia de un conflicto claro y se desaprovechan oportunidades para profundizar la historia. Sí es justo decir que el texto incluye un humor muy actual, que funciona bien para los niños -según pudimos observar en su reacción durante la función-, además de algunos momentos resaltantes e inclusive con interesantes propuestas: por ejemplo, que no se pretenda un romance juvenil acelerado como es de costumbre dentro de este tipo de historias, plantando una posición que es defendida por la única hada mujer.

Destacable es el diseño de arte que da vida a la puesta: sin demasiados elementos pero con los justos y suficientemente acentuados para capturar la vista, con colores potentes y pop en combinación con las texturas jeans y remeras tie dye.

El diseño de luces de Martin Pizzichini realza los diferentes cuadros musicales, creando climas varios y ayudando a representar lugares dentro de la historia, cooperando con la estética e incluyendo iluminación que funciona como efectos especiales y dota de espectacularidad al show.

Lía Love, la figura juvenil, suma esta vez la interpretación de las canciones en vivo -a diferencia de Lía en el bosque-, lo que permite apreciar aún más el talento de la joven que claramente tiene una facilidad de cautivar a la audiencia y cuya corporalidad además de facilidad para el baile, la convierten en una artista muy completa. Comparte protagonismo junto a Esteban Samaniego que, con una muy buena voz, cumple con acompañar a Lía en las escenas pero aún faltándole mayor solidez en su presencia escénica, la cual sí se ve dentro de su cuadro de Elvis Presley – claramente su elemento propio. 

Las Hermanas Hadas guían la historia dentro de este extraño mundo. Las tres hadas son interpretadas por Ceci Torres -con una propuesta tímidamente pícara y un juego de personaje construido desde la voz-, Rafael Cantaluppi -que por momentos busca liderar momentos con algunas propuestas cómicas y caricaturezcas-, y por último, Kasim Handouss -tik-toker que se encuentra en plena formación actoral y que resulta ser una gran sorpresa en cuanto a su manejo de la comedia, lo cual juega muy bien dentro del trío de hadas logrando resaltar entre los tres-.

El antagonista de la obra, interpretado por Ronald von Knobloch, nos trae claramente la actuación más sólida dentro del elenco, enérgica y caricaturesca, que resalta aún cuando no está en el centro de la escena, con no sólo un aplomo en escena que revela su ya basta experiencia en el género, sino también su facilidad de interacción con el público e improvisación creando complicidad con los niños. 

Finalmente el elenco de baile, que brilla imponente en los cuadros, siendo uno de los elementos más atractivos dentro de este espectáculo. Cada uno de los bailarines tiene una energía contagiante que consideramos pudo haber sido mejor aprovechada, y que en un próximo show merecería mayor protagonismo junto a Lía.

El show en general resulta sumamente entretenido y visualmente atractivo, logrando el cometido principal de entretener a un público infantil más que juvenil. Nos encantaría seguir viendo que exploten la marca “Lía en el..”, además de presentar nuevas historias y temas con los que la audiencia pueda relacionarse inclusive más, invitando a la reflexión junto con el toque de diversión que ya sabemos que la producción puede ofrecer. 

La obra sigue con funciones los sábados y domingos a las 18:30 hs. por todo el mes de Febrero en el Teatro Latino 

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