La mujer en la ventana: Drama y confusión en una historia que promete pero no entrega

El director inglés Joe Wright, conocido por películas como Orgullo y Prejuicio, convoca a Amy Adams y Gary Oldman en un drama sobre una mujer agorafóbica que presencia episodios violentos en la casa de sus nuevos vecinos, forzándola a enfrentar sus miedos.

La historia explora los miedos y el estado psicológico de la protagonista tanto a través de la magistral actuación de Adams como cinematográficamente, con planos desorientadores mezclados con luces rojas que intensifican la situación de violencia psicológica. 

Adams es presentada con un síndrome que no puede controlar, que escapa de sus manos, por lo que recurre a un psicólogo para aprender a manejar los flashbacks violentos que acechan su mente. Sin embargo, a medida que aparecen nuevas situaciones y personajes, su personaje parece olvidar las complicaciones y miedos rompiendo sus mismas reglas: en teoría justificadamente debido a su urgencia de ayudar al vecino, pero aun así, sin tener ningún tipo de secuelas o desorientación acerca de su padecimiento. 

Eso mismo pasa con todos los personajes en la película: intentamos entender por qué se comportan de la manera en que lo hacen, pero sus objetivos no están claros y no se termina de entender qué quieren lograr. 

Sobre la atmósfera y género, Wright hace “homenaje” al gran director y maestro del suspenso Alfred Hitchcock, con marcadas y obvias referencias a películas como Vértigo, The Rope, Rear Window, siendo ésta última una de las más obvias. El trabajo del suspenso y la presentación de los puntos de giro es lo que hace menos creíble a la historia: en el afán de querer confundir al espectador con escenas entre la “realidad” y lo que pasa en la cabeza de la protagonista, la trama se va enredando y los puntos de giro se vuelven anti climáticos. Antes de siquiera poder cerrar una idea, otra situación aparece y todo lo que pasó antes de eso se esfuma. 

Hitchcock explicó en una entrevista con el legendario director francés François Truffaut la diferencia entre el suspenso y la sorpresa, y cuál es la forma de generar un buen momento de tensión: “La diferencia entre el suspense y la sorpresa es muy simple […] Nosotros estamos hablando, acaso hay una bomba debajo de esta mesa y nuestra conversación es muy anodina, no sucede nada especial y de repente: bum, explosión. […] Examinemos ahora el suspense. La bomba está debajo de la mesa y el público lo sabe, probablemente porque ha visto que el anarquista la ponía. El público sabe que la bomba estallará a la una y sabe que es la una menos cuarto (hay un reloj en el decorado); la misma conversación anodina se vuelve de repente muy interesante porque el público participa en la escena. […] En el primer caso, se han ofrecido al público quince segundos de sorpresa en el momento de la explosión. En el segundo caso, le hemos ofrecido quince minutos de suspense”.

La explicación de Hitchcock engloba bastante bien el problema principal de la cinta: el suspenso se usa como excusa para “tapar” los hoyos en el guión y acentuar las actuaciones de los actores, pero al final no logra construir buenos momentos ya que el director se centra más en sorprender que en suspender la tensión del espectador. 

The Woman in the window es una cinta con bastante potencial, increíble cast y una historia que de haberse explotado y organizado mejor sus momentos de tensión, drama y confusión de manera más coherente, podría haber sorprendido y enganchado más, con situaciones y personajes mejores construidos y una atmósfera mejor trabajada. 

La película se encuentra disponible en Netflix.

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