(Nuestro) Refugio: Abriendo una caja de recuerdos y emociones

Tras varios meses de trabajo Gerardo Baez y Ximena Ayala dirigen y protagonizan esta incursión en formato híbrido de teatro on demand, disponible vía Passline.

Emilio necesita tomar una decisión importante, con la ayuda de Kiki viajan en el tiempo recorriendo diferentes recuerdos de su vida que lo marcaron durante años. Un recorrido por la vida misma, recuerdos grabados en la memoria representados mediante la inocencia, el juego y la teatralidad. Una historia biográfica, íntima y profunda, que nos permite analizar a nuestro entorno ya sea pasado, presente o futuro, ser conscientes sobre lo importantes que son nuestras acciones y gestos, pudiendo marcar así la vida de las personas que nos rodean.

Se trata de una obra que inició su proceso de conformación en 2017 a partir de sus personajes y un universo, llegando a su materialización a comienzo de la fase 3 de la cuarentena, lo cual llevó alrededor de 4 meses. Los actores, creadores y escritores de esta obra son Gerardo Baez, director de la obra Desprivilegiados, nominada al Edda a Mejor Obra Corta y Ximena Ayala, actriz que interpreta a la hermana del protagonista de la película paraguaya Orsai.

Desde el primer minuto de la obra, destaca el trabajo de cámara que acompaña las interpretaciones de manera dinámica logrando captar la atención del espectador generando interés por la historia que apenas empieza a contarse. 

Vemos el espacio escénico elegido, caja negra, dibujado además por pocos pero muy llamativos elementos que dispersos a lo largo del escenario, que imaginamos, representan la psiquis del propio Emilio y que presentan una justificación durante la pieza, momentos que aportan mucho al relato al ser utilizados de manera sumamente astuta con planteamientos de distanciamientos otorgando material analizable con la forma de relatar los hechos sin ir a lo obvio agregando toques de humor y dinamismo a las escenas. 

Sobre las actuaciones, resalta en ambos una gran honestidad dentro del juego en tono de niños, transmitiendo una complicidad que genera una vibra que explora la inocencia al igual que un proceso de crecimiento y madurez que se dá a lo largo de la puesta. 

Gerar Baez demuestra su claras habilidades corporales, y de hecho se agradece que se pueda plantear una escena más propia desde lo físico, a través del movimiento, dentro de la propuesta general de la obra. Acompañando en escena encontramos a Ximena Ayala quien, además de vislumbrar con su belleza, logra enamorar desde el inicio con carisma y seguridad aportando una energía que alimenta y guía el relato durante sus 30 minutos de duración. 

En lo que respecta el libreto encontramos una gran frescura desde el tema elegido como así también la estructura del mismo a través del juego, del amigo imaginario de ensueño, en un mundo imaginativo que junto con los recuerdos que reviven, exploramos el universo del protagonista, descubriendo miedos que quedan presentes cicatrizados dentro del joven o adulto, por más tiempo que haya pasado y con lo cual encontramos momentos muy significativos que disfrutamos en pantalla.

Si bien hablamos de un material híbrido entre la teatralidad y el audiovisual, dentro de la cohesión que vivíamos en lo que aparenta ser plano secuencia, chocan los momentos llevados desde una realidad más audiovisual, lo que saca por momentos potencia al material, escenas (dos en concreto) que podrían haber sido resueltas escénicamente sin la necesidad de un corte a un plano directamente más audiovisual.

En cuanto a la relación del libreto y puesta, resulta un poco incómodo al oído que se utilice directamente la “lengua escrita”, lo cual distancia y conflictúa el conectar del todo con los personajes. De igual manera, estamos seguros que el trabajo podría ser percibido de manera diferente, con mucha mayor potencia, si se llevase la puesta a formato presencial, que esperamos se pueda dar en un espacio íntimo que nos permita sentirnos más presentes aún en el relato.

En sí, la obra aborda una temática que hoy en día puede sentirse trillada, como lo es la normalización de la violencia hacia lo diferente, sobre todo la orientación sexual, pero llevado de una manera diferente y fresca. La pieza nos invita a reflexionar acerca del hostigamiento y las heridas del pasado, a través de una mirada inocente, casi de cuento de hadas, que toma un giro inspirador que llama a asumir los problemas y dar el paso a la posibilidad de enfrentarlos, sin encerrarnos con nuestros propios demonios e inseguridades, y hasta sanarlos, llevando al dilema de la aceptación y sentido de pertenencia, contando estas pequeñas anécdotas sin caer en la solemnidad. 

La obra se estrenó el 20 de noviembre del 2020, a través de la plataforma Passline. Las entradas virtuales tienen un costo de Gs. 25.000, se pueden adquirir desde la página de www.passline.com como también mediante reservas al +5959 61 500 310 o en la página de Instagram de la obra: @nuestro.refugio.py.

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