THE PROM: Un divertido despliegue de brillo y diversidad

“El Baile”, como es llamada en Latinoamérica, es una comedia musical dirigida por Ryan Murphy, basada en la obra de teatro de Broadway estrenada en el año 2016. La película es  protagonizada por Meryl Streep, Nicole Kidman, Andrew Rannells y Keegan-Michael Key.

Emma, una joven adolescente lesbiana que vive en un pequeño y conservador pueblo de Indiana (Estados Unidos), romperá los esquemas de sus habitantes cuando decida ir acompañada de su novia al baile de graduación, lo que le está totalmente prohibido.

Iniciamos esta crítica con un poco de contexto: “The Prom” se estrenó en Broadway en el 2018, siendo un gran éxito de crítica y entre los fans del espectáculo al conjugar el brillo tradicional de Broadway con los temas y estilos nuevos de los musicales emergentes de los últimos años, como “Dear Evan Hansen”. Pero, como la calidad artística y la taquilla no siempre son proporcionales, este espectáculo cerró a los pocos meses al no tener figuras mediáticas dentro de su elenco, ni millones de dólares en efectos especiales, ni ser una versión escénica de alguna película de inicios de siglo.

Después de quedar en el olvido por su cierre prematuro, Ryan Murphy, quien tiene aparente carta abierta creativa bajo contrato para generar contenido en Netflix, le da una segunda oportunidad a este libreto para que pueda tomar relevancia a nivel internacional gracias al streaming y su propia producción/dirección. No es sorpresa que Murphy le haya hincado el diente tras Glee, The Boys in the Band y todo el contenido diverso que lleva su firma.

Según nuestra investigación, el producto es bastante fiel a su versión teatral, aunque en esta oportunidad, Murphy le da lo que comercialmente le faltaba a la original: un cast de súper estrellas protagonistas, aunque ésto haya sido una decisión bastante polémica para la comunidad de Broadway.

Encabeza el elenco Meryl Streep, una decisión contundente como de costumbre, quien brilla dentro y fuera de los números musicales: a sus 70 años hace gala de su voz y en cuanto a coreografía, logra pasar desapercibida la falta de destreza de la época de “Mamma Mía”. Notoria es la existencia de una escena a la cual sólo le faltaba la leyenda de Para su consideración, realizada sin duda para lograr alguna nominación a los premios, aunque se vea difícil dado el estilo puramente comercial de la cinta.

James Corden, a quien varios criticaron su actuación como ofensiva, fue a mi criterio abordada de forma muy respetuosa por el actor, incluyendo muy buenos momentos interpretativos que llegan a emocionar. ¿Hubiese sido mejor que el intérprete de este papel fuese gay? Sí, hubiese sido mejor, pero aún así fue un buen trabajo.

Andrew Rannels, quien va incursionando cada vez más en el cine teniendo un gran bagaje actoral en tablas, nos trae un personaje gracioso que acompaña bien este elenco y destaca en su número musical. Por otro lado, Nicole Kidman tiene un papel que no le hace justicia: es divertido, pero pudo haberlo hecho cualquier otra persona, no se necesitaba una estrella tan importante, aunque sí nos trae un momento coreográfico destacado dedicado a uno de los coreógrafos más icónicos de Broadway.

En cuanto a nuevas caras tenemos a Jo Ellen Pellman, quien hace su debut en cines con un parecido físico bastante notorio a una joven Drew Barrymore. Pellman transmite mucha ternura mientras atraviesa las penas de su personaje al pasar por una situación de odio, viviendo sus reservas en cuanto a querer convertirse en un símbolo de lucha buscando sólo sentirse normal. Acompaña a Pellman la bella Ariana De Bose, quien también tiene sus momentos destacados y con quien forma una pareja maravillosa.

Abordando el libreto, cierto es que tiene unos cuantos agujeros donde otros musicales logran una mayor profundidad en cuanto a desarrollo de temas mejor llevados a buen puerto, pero puede deberse a que tanto la película como el show de Broadway abarcan mucho sin ajustar demasiado en profundidad. De igual manera, tomando una posición mucho menos objetiva, en el cine se ha visto cada tontería heterosexual que se ha vuelto icónica, y creo que en este caso ese desarrollo queda cegado por lo mucho que divierte este musical, su cinematografía y su música con la astucia y simpatía con que se cuenta la historia. 

Pero lo realmente espectacular de The Prom es el sentido de show que maneja Murphy, lo cual va desde los simples créditos de inicio con música que invita a la exaltación, acompañada más adelante por una radiante fotografía realizada por Matthew Libatique, quien sabe destacar toda la brillantina, luces y colores que puede tener un show de Broadway, cruzándose con una coreografía para cámara en números impecables.

The Prom es una película que te llena de vibra positiva con bellos mensajes, no sólo de inclusión y tolerancia sino también sobre la importancia del entretenimiento y de la expresión como medio a través del cual se puede cambiar al mundo, algo que los apasionados de las artes comprendemos muy bien.

El musical está disponible en Netflix

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