Cine Splendid: El terror está afuera del cine

La co-producción paraguayo-brasilera estrenaba el pasado viernes en el Teatro de las Américas, asistimos a una de las funciones y te contamos nuestra opinión sobre esta obra escrita por la dramaturga Sara Pinheiro dirigida por Pablo Lamar y Ricardo Alves Jr.

Esta es una reseña reducida, puedes leer la completa aquí

Son pocas las veces en las que nos encontramos con piezas tremendamente necesarias en nuestra sociedad, las cuales te dejan reflexionando y te animan a desarrollar una mirada muy distinta de algo que ya creías conocer y hasta puede poner el foco en detalles de la misma actualidad que a se nos escapan.

Una aclaración necesaria de hacerse es que aunque la obra se llama Cine Splendid, no se centra en el conocido (y no tanto) caso del asesinato, en lo que fue uno de los cines céntricos más concurridos de la época, sino que éste fue el punto de partida para la creación del escenario donde se construye esta obra, la época, y en fin, el contexto de la historia.

La pieza presenta lo que podría ser una de las más adecuadas analogías sobre la sociedad paraguaya de hoy ayer y siempre,

El “espectador” es el foco principal de la obra, y no hablamos de la platea, sino que todos los personajes son espectadores, todos personas convencionales, tan poderosas y pasivas al mismo tiempo, con ganas de disfrutar una película de terror, hablando de temas tan cotidianos para ese momento pero que terminan dándote más miedo que cualquier película.

El cine, además de ser un lugar dentro de la obra, también brinda un lenguaje y una estética muy particular y potente, sumamente coherente a la puesta, presente especialmente en la iluminación propuesta de la dirección de Pablo Lamar y el brasileño Ricardo Alves Jr., donde todo parte desde el escenario como caja negra, mínimos elementos escenográficos que se van revelando con las luces que van tomando formas diferentes, haciendo alusión a los planos cinematográficos, utilizando diversas referencias del cine de terror y ruidos muy reconocibles como la “Polka del General”, la voz del coloradísmo, y comerciales antiguos presentados por los mismos intérpretes que recuerdan a algunos anuncios argentinos clásicos.

El trabajo de la dramaturga Sara Pinheiro para fundirse con nuestra sociedad es algo muy sorprendente al ser extranjera, aunque el mismo libreto fue mutando según mencionaban los actores, pero la obra llega a hacerte incluso un croquis del barrio en el que se ubicaba el Cine Splendid, hasta llegar a la comisaría 3ra y la Técnica (ex sala de torturas) zona que agrupa todas las situaciones con sus diferentes personajes, uno más convencional que el otro, o particulares que pretenden ser convencionales.

La obra avanza entre narraciones e interpretación directa, muy bien determinados por el uso de los lentes oscuros de “espectador” y el cambio de tono en la actuación en un trabajo de interpretación muy destacable de estos cuatro jóvenes actores cuyos nombres se van repitiendo bastante en las producciones locales. Diego Mongelos que en las  penumbras se convertía en un anciano demasiado creíble,  Diro Romero, con una de las escenas más emocionalmente asfixiante que te lleva directo a las lágrimas, Natalia Santos, que interpreta entre otros personajes a una madre que refleja en sus ojos un profunda tristeza y ternura, por último, Guadalupe Lobo, que quiebra la cuarta pared explicando algunos de los detalles impactantes de la obra.

Pero lo más sorprendente de todo sin duda es la gran cantidad de mensajes que deshila la pieza desde nuestro pasado y para nuestro presente, a partir de este teatro de la memoria,  desde donde se toca el día a día de los ciudadanos asuncenos, hasta los hitos más conocidos de la época como la caperucita, la técnica, la bañera, la violencia y el colorado, que toman una forma muy palpable y que es muy fácil relacionarlas con los anuncios que últimamente aparecen de los Lince o los pañuelos que siguen hoy más que nunca con el recién electo presidente y nosotros como espectadores, cosa que nos cae como balde de agua fría cuando salís al teatro y justo esa noche se da otro deplorable espectáculo en el congreso decidiendo el nuevo presidente del mismo.

Una obra que te despierta varias emociones y varias preguntas, la que más resuena en mi mente es ¿Cómo es que con todo lo que pasó la mayoría seguimos siendo solo simples espectadores? ¿O es justamente por lo que pasó?

La obra continua con sus ultimas funciones este fin de semana los viernes y sabados a las 21 hs y domingos a las 20 hs en el Teatro de las Americas con entradas a 70.000 Gs.

Cien Splendid

Vie  21 hs • Sab 21 hs • Dom 20 hs

Teatro de las Americas

65.000 Gs.

45.000 Gs. Estudiantes

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