Exiliados, un homenaje al olvido


“Rendirle culto al olvido, a aquel que se mantuvo tácito y silencioso por tantos años, un olvido no deseado, no reconocido, en vida muertos, y muertos con deseos de vida. Ellos existen, existieron, ellos, forman parte de nosotros.” — Wall Mayans

El Ex Hospital de Clínicas, un lugar más que propicio para transmitir un ambiente lúgubre y a la vez tenebroso, es el escenario de esta obra basada en los sentimientos de los Exiliados.



Vas ingresando atravesando los pasillos, lugares que en otros tiempos, fueron morada de enfermos y doctores, ahora están ocupados por actores, que utilizando sus movimientos, expresiones y gritos, nos cuentan cada uno de los métodos aplicados durante las sesiones de torturas. Rodeados de un diseño de escenografía basado en lo rustico y crudo de la madera, tinas, palanganas, libros y otros objetos que nos llevan a sentir el tenebroso contexto, acompañado de un violinista, que carga las escenas de mayor emoción.



Entre danzas, monólogos y declamaciones vigorosas, los actores van relatando todos los atropellos a los que fueron sometidos, personas que presenciaron el asesinato de sus familiares, violaciones, maltratos, abusos, torturas, y tantos otros padecimientos, que para los jóvenes, para los que ya no vivimos esa época, quizás nos cueste imaginar. La tortura como base de la “indefensión aprendida”, esa condición en la que somos incapaces de reaccionar, en la que la víctima aprende a creer que está indefensa, que no tiene ningún control y que cualquier cosa que haga es inútil.



La obra es dirigida por Wal Mayans, paraguayo exiliado en Dinamarca, donde se instruyó con el mismo Eugenio Barba, fundador del ISTA (International School of Theatre Anthropology), quien comenta el trabajo realizado con recursos propios y los años de limpieza del local que ahora se utiliza como lugar de ensayo y experimentación del “Teatro Antropológico”, que tiene como principal característica, el riguroso entrenamiento corporal y vocal.

Cualquiera puede llevar mucho de esta obra, pero más que nada un fuerte recuerdo de una época que no deberíamos haber vivido, donde la ambición desmedida hizo que unos hombres olviden que son hombres, porque aunque la dictadura haya sido liderada por Stroessner, nunca hubiese sido posible si no hubiese tenido personas que lo sigan.

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