La Cenicienta: Un clásico con bailes, canciones, reyes y ratones.

Un clásico de los cuentos infantiles y de Equipo Teatro vuelve a escena en el Teatro Latino bajo la dirección de Juan Carlos Cañete.

Probablemente este es uno de los cuentos más conocidos de nuestros tiempos, donde una bondadosa niña es maltratada por su malvada madrastra y sus hermanas tras quedar huérfana, logrando cumplir un sueño gracias a su hada madrina y pequeños ayudantes que la terminan convirtiendo en una princesa.

Lo primero que nos llamó la atención fue la propuesta musical acompañada de coreografías más elaboradas de las que solemos ver en escena normalmente en este tipo de obras, permitiendo así apreciar mejor el trabajo previo de los actores quienes caracterizan de manera divertida a sus personajes durante el baile. Sobre las canciones admitimos que nos encantaría poder escucharlas cantadas en vivo, principalmente porque son una especie de “palabra hablada” que termina siendo un recurso muy interesante y colabora para dinamizar la puesta intensificando el significado de las emociones del personaje y sus conflictos.

Gaby Cañete da vida y energía a su personaje, la madrastra malvada, logrando que como audiencia podamos sentir un gran disfrute de su parte brindando gran fuerza y personalidad, siendo acompañada por sus hijas, Eliane Quesnel y Eliane Marín, quienes en conjunto nos dan unas muy divertidas escenas llenas de humor con un excelente manejo del ritmo de comedia, expresiones y tiempo, robándose carcajadas.

Javier Lacognata y Amambay Narváez nos interpretan por un lado a dos graciosos y tiernos ratones por un lado y por el otro a un rey pasado de copas  y una reina controladora además de histérica, en dos roles completamente opuestos y muy bien logrados destacando la facilidad de escena de ambos actores dada su experiencia en escenario.

Por último tenemos a Manu Rodríguez quien con su belleza protagoniza esta historia, dotando a su personaje de la serenidad y el carisma necesarios para complementar las fuertes personalidades de los personajes que la rodean en el desarrollo de la historia, compartiendo protagonismo con su príncipe protagonizado por Walter Gwynn, a quien por varios momentos no logramos entender por una falta de proyección de voz y presencia en escenario, que estamos seguros logrará equiparar con los compañeros de escena en las siguientes funciones. 

Como puesta en general es una comedia sumamente entretenida que si bien se pasó con la utilización del humo como recurso escénico, con pocos elementos pudieron generar diferentes momentos y escenarios, especialmente gracias a la plataforma giratoria con la que se realizan transiciones que terminan en momentos muy graciosos.

La obra continúa los Sábados y Domingos a las 17 hs. en el Teatro Latino con entradas con entradas a 65.000 Gs., consultar por descuentos en entradas anticipadas, en venta por la RED UTS y el día de la obra en boletería.

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